miércoles, 26 de diciembre de 2012
Los mitos de la hipertensión
viernes, 28 de septiembre de 2012
El mito del huevo y el colesterol
miércoles, 27 de julio de 2011
Mito: el pan engorda
La composición del pan es la misma por dentro que por fuera, por lo que si se quiere ingerir menos calorías se debe comer menos cantidad en vez de quitar una parte del pan (como la miga).
Lo que aumenta las calorías del pan suele ser lo que le acompaña: mermeladas, mantequillas, salsas, embutidos…
Lo que nos engorda es comer más de lo que gastamos, por ello es importante acompañar la dieta con ejercicio físico.
Fuente: falsos mitos sobre la alimentación
jueves, 3 de marzo de 2011
¿Se puede tomar zumo de naranja y leche en la misma comida?
Si se echa zumo de naranja a la leche se verá que se producen cuajos, como consecuencia de la bajada del pH debido al ácido cítrico de la naranja. Eso hace pensar que en el estómago, si se toman a la vez el zumo de naranja y la leche, se formarán cuajos y muchos creen que ésto no puede ser saludable.
En el estómago tenemos ácido clorhídrico, que es bastante más ácido que el de cítrico. Se formen cuajos o no, no hay ningún problema por ingerir en la misma comida ambos alimentos. Es un consejo absurdo separarlos.
Fuente: tunutricionista.es
jueves, 18 de noviembre de 2010
Mitos pasados y presentes en la alimentación
Algunos ejemplos de los mitos o errores relacionados con la alimentación que se pueden encontrar en diversas culturas son los siguientes:
• Los plátanos engordan, pero los plátanos y la leche adelgazan. (Si los plátanos engordan, éstos tomados con otro alimento todavía engordarán más.)
• Cuando se come menos, el estómago reduce su tamaño. (El tamaño del cuerpo y de los órganos depende del código genético, como es lógico; por tanto, el organismo no crece o decrece en función de si en un momento dado se come más o se come menos.)
• Naranja y leche no deben consumirse juntas, porque “se corta” (se coagula) la leche. (La leche se coagula siempre que alcanza un medio ácido; eso es lo que sucede, por ejemplo, cuando llega al estómago, y esto es imprescindible para su adecuada digestión.)
• El queso, a pesar de sus grasas, es excelente para una dieta de adelgazamiento, porque contiene una cantidad enorme de proteínas. (Los quesos son muy distintos unos de otros pero, en general, un 75% de la energía total procede de la grasa y sólo un 25% de la proteína.)
• Pepinos y manzanas tienen “calorías negativas” porque exigen para su masticación y digestión más energía de la que el alimento proporciona.
• El limón produce anemia: se come los glóbulos rojos.
• Las espinacas dan fuerza.
• De lo que se come se cría.
• Son mejores los huevos morenos que los blancos.
• Las margarinas engordan menos que las mantequillas.
• Se debe beber menos si se pretende perder peso.
• La fragilidad de las uñas se debe a la falta de calcio.
En general, cabe concluir que existe un sinnúmero de factores que pueden influir sobre los hábitos alimentarios, tales como los factores culturales, religiosos, económicos, sociales y psicológicos entre otros.
Bibliografía: GIL, A. Tratado de Nutrición. 3.16. Acción Médica. Madrid.