Con frecuencia las fábricas
agregan azúcar a las comidas para que sepan mejor. Cuando se retira la grasa de
una carne procesada, por ejemplo, se le agrega azúcar para ayudar a disimular
el sabor soso.
Debido a esto, muchos de los productos que vemos como sanos (como
el yogurt, barras de cereales, productos bajos en grasa y agua con sabor a
frutas) pueden, de hecho, tener mucha más azúcar de lo que nos damos
cuenta.
Al igual que la sal, el "azúcar añadida" ayuda a
extender la vida de algunos de los alimentos, como el pan, los cereales y las
frutas y vegetales enlatados.
Saber cuánta azúcar hay en tu comida o bebida puede ser confuso
pues tiene muchos disfraces; como la sacarosa, glucosa, fructosa y miel.
En muchas partes del mundo los fabricantes de alimentos no están
obligados a separar en sus etiquetas de información nutricional los azúcares
añadidos de los que ocurren de forma natural, pero se puede averiguar cuánto
azúcar total tiene un producto fijándose en el renglón que dice
"carbohidratos (de los cuales azúcares)".
Más de 15g de azúcar total por cada 100g significa que tiene un
alto contenido de azúcar. Mientras que 5g de azúcar o menos por cada 100g
significa que el contenido de azúcar es bajo.