lunes, 9 de enero de 2012

Intolerancia a la lactosa


La intolerancia a la lactosa se define como la incapacidad parcial o total de digerir la lactosa de la leche debido a niveles insuficientes de la enzima lactasa. La lactosa digerida parcialmente no se absorbe en el intestino delgado y pasa al intestino grueso sin hidrolizarse. Allí las bacterias la fermentarán originando hidrógeno y otros productos de desecho que provocan los síntomas de intolerancia. Hipócrates la describió por primera vez hace 400 años.


Tratamiento de la intolerancia 

Muchas personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir leche y  productos lácteos sin padecer síntomas, especialmente si los ingieren en pequeñas cantidades y acompañados por otros alimentos (leche con café o cereales). Otras necesitarán la restricción de la lactosa hasta la resolución de los síntomas, generalmente durante al menos 4 semanas. Para evitar carencias nutricionales, los pacientes deben reintroducir la lactosa para inducir tolerancia, y de esta forma asegurarse de que la dieta no está siendo restringida innecesariamente.  Después de un período de exclusión de la lactosa y del cese de los síntomas, se pueden llegar a tolerar raciones de hasta 12 g de lactosa (equivalente a la presente en 1 vaso de leche). La fermentación de la leche aumenta la tolerancia a la lactosa debido a su transformación en ácido láctico, por ello los lácteos como el queso curado o semicurado, el yogur y otras leches fermentadas pueden ser consumidos por personas intolerantes. Estos componentes básicos de una dieta equilibrada y sana, al carecer de lactosa o contenerla en pequeñas cantidades, no provocan los síntomas de la intolerancia. Además, la reintroducción de la lactosa puede ayudar a disminuir los síntomas de la intolerancia, lo que sugiere que pudiera haber una adaptación en la microflora colónica para la cual la lactosa se podría estar comportando como un prebiótico. Los lácteos suplementados con probióticos reducen los síntomas de hinchazón, posiblemente como consecuencia de que la lactasa microbiana mejora la digestión de la lactosa. Existen marcas que comercializan actualmente leche con lactosa hidrolizada que por lo general son perfectamente toleradas por las personas intolerantes. Otra alternativa posible consiste en añadir lactasa (lactoacidófilos) a la leche tras su calentamiento o tomarla en cápsulas antes de cada ingestión.


Fuente: lacteosinsustituibles.es

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