martes, 28 de junio de 2011

Elección dietética de familiares de pacientes con TCA

La entrada que os muestro a continuación trata de un artículo publicado por Inmaculada Ruiz en el último número de la revista Trastornos de la Conducta Alimentaria.

En pacientes con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se ha observado que el método de tratamiento más efectivo es aquel que incluye a los familiares.

El objetivo principal de este estudio es analizar el grado de adecuación de un menú seleccionado por familiares de pacientes con TCA a un patrón dietético equilibrado y comprobar el porcentaje de contribución dietética para una persona sana en relación a su edad, sexo, peso, talla y actividad física. ¿Son, los familiares de los pacientes, un adecuado modelo a seguir desde el punto de vista dietético-nutricional?

Parece que hay que leer el artículo para resolver esta pregunta.

Fuente: Ruiz I. Elección dietética de familiares de pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria. Trastornos de la Conducta Alimentaria. 2011; 13: 1384-1415.

viernes, 24 de junio de 2011

La cesta en verano

Con la llegada de la nueva estación, la sección de este blog "La cesta en primavera" pasa a "La cesta en verano".

Frente a la primavera, el verano es la plenitud, la sazón de los frutos, que son francamente dulces, más sabrosos y jugosos. No hay que olvidar la necesidad que el organismo humano tiene de reponer líquidos, sobre todo en la primera infancia y en la tercera edad. La sed es un mecanismo de defensa, que nos avisa cuando a nuestro cuerpo le falta agua, pero no debemos esperar a que llegue la sed, sino más bien acostumbrarnos ahora, que parece más sencillo porque el calor acompaña, a beber 1,5 litros de agua al día, ¡por lo menos! El riñón, la piel y el estado general nos lo agradecerán muy rápidamente.

Es el momento de preparar los guisos de verduras del tipo del pisto, de las ensaladillas a todas horas, de los picadillos refrescados en la nevera. Y también el tiempo de los gazpachos, que, preparados muy ligeros, sin exceso de pan ni aceite, son la mejor bebida isotónica que podemos encontrar. En general, durante el verano hay que adoptar actitudes de cuidado con nosotros mismos, que podrían consistir en las siguientes reglas:

-Ser precavidos con el sol, no tomarlo en exceso.
-Moderar el ejercicio físico, llevándolo a primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde.
-Resguardar las casas del sol.
-Descansar durante las horas más duras de calor, que coinciden con la práctica milenaria de la siesta.
-Mantener una dieta ligera, repartiendo las comidas a lo largo del día. No tomar alimentos excesivamente pesados, sino ligeros, a la plancha, a la parrilla o cocinados en el microondas, un comodísimo ayudante de cocina que apenas ensucia ni engrasa.

Durante el verano también es necesario comprar más frecuentemente, y vigilar las fechas de caducidad de los productos envasados. Las carnes se deterioran con una gran rapidez, especialmente la de pollo, con la que deberemos tener mucho cuidado. También hay que cuidar que no se produzca salmonelosis, que cursa con molestias gástricas leves o graves, hay que vigilar las mayonesas que tomamos, no dejarlas de un día para otro, sino consumirlas en el día. También mantener una limpieza escrupulosa de todos los alimentos y la cocina, ya que con las altas temperaturas es más fácil la propagación de bacterias.

Fuente: IEAMED: Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea

lunes, 20 de junio de 2011

Alimentación Mediterránea: un poco de historia


Lo que históricamente se ha llamado cocina tradicional ligada a los productos de temporada y, en muchos casos, a los fogones de la supervivencia es la base de la llamada alimentación, cocina o dieta mediterránea. Ésta es una cocina tradicional, aunque no por ello exenta de imaginación a la hora de mezclar sus diversos ingredientes,    antes por necesidad y ahora como creación, soporte de una compleja gastronomía que los investigadores reconocen como la más saludable. Y ello, debido al aumento del colesterol HDL (o colesterol bueno) y la disminución del LDL (o colesterol malo), pero sobre todo, por ser el hábito de alimentación más equilibrado y sano que existe.

Esta alimentación tiene sus raíces en las distintas culturas que se han asentado en nuestra tierra, aportando cada una a lo largo de 3.000 años lo mejor de sus fogones. No hay que olvidar que el hombre es el único animal que cocina, pero no es el único que migra y, cuando lo hace, lleva consigo sus peroles, sus productos y sus tradiciones gastronómicas ligadas, como ha sido habitual hasta nuestros días, a sus creencias religiosas. Por todo ello, es a la par simple y complejo hablar de la Alimentación Mediterránea y entendemos como la mejor ilustración posible enumerar las características que la definen. El acierto de la Alimentación Mediterránea no es que sea única, pues todos sus alimentos, ingredientes o formas culinarias se dan en otros puntos del planeta, sino que radica en que todos esos aspectos, considerados positivos y saludables, coinciden en la cuenca del Mare Nostrum.

Conclusión. No es el alimento en sí lo que define a la cocina mediterránea, sino más bien la variedad, la cantidad de los mismos y las formas de cocinarlos; queda claro que las tres cuartas partes de esta tradicional alimentación, cuanto menos, estaba y debe estar constituida por verduras, hortalizas, legumbres, pescados y la trilogía de oro mediterránea: pan, aceite y vino. Se debe recuperar la tradición de la Alimentación Mediterránea como pauta para una cocina nuestra, saludable y llena de imaginación, al igual que los hábitos como el tapeo y la siesta. En consecuencia, la Alimentación Mediterránea debe ser una cocina donde se coma de todo, no se abuse de nada y se haga en su temporada.
Si quieres conocer un poco más acerca de los aliementos que componen la Dieta Mediterránea, no dudes en pinchar aquí.

Fuente: Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea

lunes, 13 de junio de 2011

Nutrición en la tríada de la atleta femenina


Hoy quisiera compartir con vosotr@s un artículo que he realizado sobre el abordaje dietético-nutricional de la llamada “tríada de la atleta femenina”, recientemente publicado en la revista Trastornos de la Conducta Alimentaria.

La tríada de la atleta femenina se ha definido como las interrelaciones entre disponibilidad energética, función menstrual y densidad mineral ósea, pudiendo llegar a manifestarse con consecuencias clínicas tan severas como los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), amenorrea funcional hipotalámica y osteoporosis. Potencialmente cualquier mujer que practique deporte está en riesgo de desarrollar algún componente de la tríada. Sin embargo, existen unos factores vinculados a la aparición de un TCA en la práctica deportiva que pueden conducir a su desarrollo. Una vez identificado el TCA, debe comenzar el tratamiento específico, para lo que se requerirá un equipo multidisciplinar.

Para ver el artículo completo pulse aquí.

Fuente: López P.
Enfoque nutricional en la tríada de la atleta femenina. El papel del Dietista-Nutricionista. Trastornos de la Conducta Alimentaria. 2011; 13: 1461-1480.

martes, 7 de junio de 2011

Las frutas: mitos y tabúes sobre sus calorías


Todos hemos escuchado en más de una ocasión que algunas frutas engordan, que comer las más dulces es peligroso si se sufre diabetes. Pero la realidad es que no se ha hallado información científica que avale tales aseveraciones.

El plátano, los higos, las uvas, los caquis y la chirimoya son las cinco frutas que se consideran más energéticas. Muchas personas que siguen una dieta de adelgazamiento, o tienen diabetes, las evitan porque creen que contienen demasiados azúcares y calorías. El plátano aporta unas 90 calorías por cada 100 gramos, casi el doble que el resto. La chirimoya unas 80 calorías. Los caquis, las uvas y la granada, entre 60 y 65 calorías. Pero otras contienen alrededor de 30 ó 35 calorías por cada 100 gramos, incluidos los higos, sobre los que se tiene un concepto equivocado.


De acuerdo a estos resultados, algunas frutas son el triple de energéticas que otras. Sin embargo, es preciso considerar la cantidad que se consume de cada una de ellas. Un plátano tipo "canarias", sin piel, pesa alrededor de 85 gramos, mientras que una manzana mediana pesa unos 170 gramos. Por tanto, las calorías que aportan ambas frutas son casi las mismas: entre 65 y 75 calorías. En su justa medida, todas las frutas pueden formar parte del plan de alimentación en caso de obesidad y de diabetes.

miércoles, 1 de junio de 2011

Consejos para evitar el estreñimiento

1. Tome todos los días verduras (preferentemente crudas), fruta con piel (si es posible), hortalizas y pan integral. Esta alimentación es rica en fibra y ayuda a retener agua, con lo que los heces son más fluidas.

2. Beba abundantes líquidos, al menos 1,5 litros (8 vasos) al día. Los líquidos pueden incluir agua, zumos, sopa, té y otras bebidas.

3. Coma despacio y mastique bien los alimentos. Procure comer a horas regulares.

4. Eduque al intestino: no reprima nunca la necesidad de evacuación, vaya al servicio cuando sienta ganas. Habitúese a ir al servicio a la misma hora, procurando ir con tiempo suficiente y sin prisas. Algunas personas se benefician de ir después de una comida.

5. Evite los esfuerzos excesivos en la evacuación. El intestino ya se encarga, por sí mismo, de este trabajo.

6. Haga ejercicio físico diariamente. Tómese tiempo para andar, ir en bicicleta, hacer gimnasia,...

7. Evite los laxantes irritantes. La utilización repetida de laxantes irritantes puede conducir a alteraciones intestinales y pueden crear hábito.

Fuente: fisterra.es