viernes, 24 de junio de 2011

La cesta en verano

Con la llegada de la nueva estación, la sección de este blog "La cesta en primavera" pasa a "La cesta en verano".

Frente a la primavera, el verano es la plenitud, la sazón de los frutos, que son francamente dulces, más sabrosos y jugosos. No hay que olvidar la necesidad que el organismo humano tiene de reponer líquidos, sobre todo en la primera infancia y en la tercera edad. La sed es un mecanismo de defensa, que nos avisa cuando a nuestro cuerpo le falta agua, pero no debemos esperar a que llegue la sed, sino más bien acostumbrarnos ahora, que parece más sencillo porque el calor acompaña, a beber 1,5 litros de agua al día, ¡por lo menos! El riñón, la piel y el estado general nos lo agradecerán muy rápidamente.

Es el momento de preparar los guisos de verduras del tipo del pisto, de las ensaladillas a todas horas, de los picadillos refrescados en la nevera. Y también el tiempo de los gazpachos, que, preparados muy ligeros, sin exceso de pan ni aceite, son la mejor bebida isotónica que podemos encontrar. En general, durante el verano hay que adoptar actitudes de cuidado con nosotros mismos, que podrían consistir en las siguientes reglas:

-Ser precavidos con el sol, no tomarlo en exceso.
-Moderar el ejercicio físico, llevándolo a primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde.
-Resguardar las casas del sol.
-Descansar durante las horas más duras de calor, que coinciden con la práctica milenaria de la siesta.
-Mantener una dieta ligera, repartiendo las comidas a lo largo del día. No tomar alimentos excesivamente pesados, sino ligeros, a la plancha, a la parrilla o cocinados en el microondas, un comodísimo ayudante de cocina que apenas ensucia ni engrasa.

Durante el verano también es necesario comprar más frecuentemente, y vigilar las fechas de caducidad de los productos envasados. Las carnes se deterioran con una gran rapidez, especialmente la de pollo, con la que deberemos tener mucho cuidado. También hay que cuidar que no se produzca salmonelosis, que cursa con molestias gástricas leves o graves, hay que vigilar las mayonesas que tomamos, no dejarlas de un día para otro, sino consumirlas en el día. También mantener una limpieza escrupulosa de todos los alimentos y la cocina, ya que con las altas temperaturas es más fácil la propagación de bacterias.

Fuente: IEAMED: Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea

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