jueves, 18 de noviembre de 2010

Mitos pasados y presentes en la alimentación

Es difícil de creer que muchas creencias pri­mitivas, más o menos modificadas, persistan todavía y sean defendidas por diferentes grupos, a pesar de haber sido claramente desautorizadas y desmentidas por los conocimientos científicos actuales en nutrición.


Algunos ejemplos de los mitos o errores rela­cionados con la alimentación que se pueden encontrar en diversas culturas son los siguientes:

• Los plátanos engordan, pero los plátanos y la leche adelgazan. (Si los plátanos engordan, éstos tomados con otro alimento todavía engor­darán más.)
• Cuando se come menos, el estómago reduce su tamaño. (El tamaño del cuerpo y de los órganos depende del código genético, como es lógico; por tanto, el organismo no crece o decrece en función de si en un momento dado se come más o se co­me menos.)
• Naranja y leche no deben consumirse jun­tas, porque “se corta” (se coagula) la leche. (La leche se coagula siempre que alcanza un medio áci­do; eso es lo que sucede, por ejemplo, cuando llega al estómago, y esto es imprescindible para su ade­cuada digestión.)
• El queso, a pesar de sus grasas, es excelente para una dieta de adelgazamiento, porque contie­ne una cantidad enorme de proteínas. (Los quesos son muy distintos unos de otros pero, en general, un 75% de la energía total procede de la grasa y só­lo un 25% de la proteína.)
• Pepinos y manzanas tienen “calorías negativas” porque exigen para su masticación y digestión más energía de la que el alimento proporciona.
• El limón produce anemia: se come los glóbu­los rojos.
• Las espinacas dan fuerza.
• De lo que se come se cría.
• Son mejores los huevos morenos que los blancos.
• Las margarinas engordan menos que las mantequillas.
• Se debe beber menos si se pretende perder peso.
• La fragilidad de las uñas se debe a la falta de calcio.

En general, cabe concluir que existe un sinnú­mero de factores que pueden influir sobre los hábitos alimentarios, tales como los factores cultura­les, religiosos, económicos, sociales y psicológicos entre otros.

Bibliografía: GIL, A. Tratado de Nutrición. 3.16. Acción Médica. Madrid.

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