lunes, 5 de marzo de 2012

Mitos y realidades de la L-Carnitina




La Carnitina es un nutriente derivado del aminoácido esencial lisina. Nuestro organismo la sintetiza a partir de la lisina y metionina con la ayuda del hierro y de las vitaminas C,  B3 y B6.

Se encuentra en alimentos habituales de la dieta, sobre todo de origen animal, como carne o derivados lácteos.

Las deficiencias de Carnitina son muy raras, pero en  aquellos casos que existen se manifiestan por fatiga muscular, calambres o envejecimiento prematuro.  



Nuestro organismo la sintetiza de forma natural para que facilite el metabolismo de las grasas para así poder obtener energía. Este proceso de obtención de energía ocurre en el interior de la mitocondria celular, mediante un proceso llamado beta – oxidación.

No todos los ácidos grasos pueden  cruzar esa membrana mitocondrial interna para ser oxidados dentro. Los ácidos grasos de cadenas cortas y medianas pueden entrar en la mitocondria fácilmente, pero los de cadena larga deben unirse a la L- Carnitina para poder  cruzar la membrana mitocondrial interna, siendo por tanto un transportador natural que favorece el paso de los ácidos grasos al interior de la mitocondria.

Una dieta equilibrada contiene más cantidades de L- carnitina de la que es necesaria diariamente ya que se obtiene fácilmente de productos animales (fundamentalmente carnes de cordero, vaca y oveja). 

La ingesta de carnitina no provoca cambios en los niveles de lactato, el VO2 máximo ni del rendimiento  y solo se han encontrado leves aumentos de los niveles intramusculares y plasmáticos de la misma, pero que no provocan efectos en el aumento de la oxidación de los ácidos grasos. 

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