jueves, 30 de diciembre de 2010

Las 12 uvas

El 31 de diciembre a las 12 de la noche muchos tomamos doce uvas al compás de las campanadas para despedir el año y dar la bienvenida al nuevo año.

Es una tradición que no se sabe muy bien cuál es el origen. Si bien desde hace un par de años se intenta hacer creer que es una iniciativa de marketing de viticultores alicantinos que en 1909 “inventaron” esta costumbre, la realidad es muy distinta y está perfectamente documentada.

En la noche del 31 de diciembre de 1895 ya se tomaban uvas y champagne en España, así lo atestigua el siguiente artículo publicado el 1 de enero de 1896 que dice:

“En la hermosa residencia particular del Ilustre presidente del Consejo de ministros se reunieron anoche casi todos sus compañeros de gabinete y algunos otros distinguidos personajes. A las doce en punto de la noche saludaron los ministros la entrada del nuevo año comiendo ricas uvas y bebiendo champagne, pronunciándose con este motivo entusiastas y patrióticos brindis por el general Martínez Campos, por el ejército que tan valientemente pelea en Cuba y por la pronta pacificación de la isla”.

Si bien en esta ocasión no se menciona que se tomasen doce uvas haciéndolas coincidir con las campanadas, en la nochevieja del año siguiente sí que queda certificado esto.

“Es costumbre madrileña comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el año saliente del entrante”, a lo que el periódico replica: “Y fuera de que la costumbre no es madrileña, ni las uvas doce, sino tres, por lo general....”

Para la nochevieja de 1897 ya se había difundido esta tradición de tal modo que los comerciantes vieron un filón en esto y le dieron todo tipo de nombres a estas uvas:

Las Uvas Milagrosas. Para obtener la dicha durante un año entero es preciso comer doce uvas el 31 de diciembre, al sonar la primera campanada de las doce de la noche […]".

Iniciado el siglo XX esta tradición seguía en todo auge, en la nochevieja de 1901:

“El Hotel de los condes de Romanones El ministro de Instrucción Pública reunió anoche en su espléndida morada del Paseo de la Castellana a los senadores y diputados de la mayoría. El propósito del conde de Romanones fue el de festejar la entrada del nuevo año. […] A las once y media se abrió el comedor, sirviéndose un espléndido “lunch” con las acostumbradas uvas y champagne. Chocaron las copas senadores y diputados, deseándose muchas felicidades en el nuevo año para bien del país y del partido liberal […]”.

En 1902 esta costumbre tan madrileña pasó al resto de España, así la prensa de Tenerife refería en enero de 1903:

“Todos decimos lo mismo, y cuando llega la noche de San Silvestre, nos proveemos de estrechos para damas y caballeros, compramos doce uvas por barba y nos disponemos a comerlas (una por cada campanada de las 12), en compañía de la dama, con quién hayamos salido estrechados.”

Y es que, efectivamente, la costumbre de tomar uvas acompañadas de champagne la última noche del año fue introducida en España por la aristocracia madrileña que solía pasar sus vacaciones en Biarritz o Paris y tomaron esta costumbre que en un principio era mirada con burla por los madrileños, para después pasar a convertirse en todo un símbolo, pero todo esto fue motivado por algo sucedido en Madrid muchos años atrás, en 1882.

Fuente: modificado macanudos.es

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